Círculos Cromodinámicos

La mejor representación de la vida es un círculo. No tiene principio ni fin, esí cíclico, es la unión de varias cosas que nos pasan y está constantemente en lo que nos rodea. Pero, si la vida es un círculo, las emociones están representadas en diferentes figuras geométricas y además, las tramas en las obras refieren a las ondas invisibles de la comunicación, donde hoy en día está más especializada y menos nos comunicamos.

En la obra de Feldman observamos un reflejo de su memoria, su niñez y nuestra

sociedad actual en movimiento. Se percibe la imagen al fondo de un círculo con un

patrón de figuras alternas creando otra dimensión.

Feldman nos invita a hacer una pausa y vernos a nosotros mismos. A ser parte de la

obra, poder experimentar jugando y cambiar la obra a su antojo.

Por cada estimulo que manda al espectador espera una respuesta involuntaria

logrando así un reflejo personal.

Con sus círculos cromodinámicos crea mundos diferentes con posibilidades infinitas.

Son círculos que encierran un misterio envuelto por tramas de figuras geométricas

creando nuevas figuras al involucrarse en la pieza, y al dar vuelta se devela la imagen

en su totalidad, solo por un instante. Como los instantes de la vida. Hay que estar

atentos para observar esa idea de fondo.

Esta colección está basada en sus juguetes de infancia y con ellos da apertura a diferentes temas actuales e íntimos donde al mismo tiempo juega a distancia con el espectador y lo convierte en cómplice de sus memorias.

Todos podemos meter nuestros recuerdos e ideas en un círculo cromodinámico, ahí nos detenemos y nos resguarda, pero también nos mueve y nos cambia. Nada ni nadie está estático en la vida y en realidad todo está hecho de instantes que pueden pasar desapercibidos si no estamos atentos.

El uso de la mujer en su obra nos manda un mensaje personal directamente desde su

punto de vista pero nos pide que pongamos parte de nuestras vivencias para hacer de

estos círculos cromodinámicos algo propio.